sábado, 19 de mayo de 2007

Abril

Abril

Se vistió la nieve de bellos carmines,
-¿Me quieres?, me dijo.
-Te quiero, le dije.
Me besó la boca con un beso inmenso,
Abril vino al mundo y yo quedé muerto.

J. R. Jiménez


Este es uno de mis poemas preferidos de J. R. Jiménez y habla en él de ósmosis y de amor. Lo voy a intentar explicar:
…ha comenzado la primavera y las praderas todavía se encuentran cubiertas por una pátina de nívea nieve que dejaron las postrimeras invernales. Las amapolas, que comenzaron a horadar la nieve en el mes de febrero, ya en el mes de marzo son tan altas y hermosas que embelesan a lo que aún queda de invierno con sus olores y colores frescos y rojizos. El invierno entonces se enamora de la primavera y de sus frutos y flores, y, de igual forma, la primavera de la pureza invernal, formando así un idílico paisaje primaveroinvernal. Pero el invierno se da cuenta enseguida de que para que la primavera siga viva, inexorablemente él ha de morir. Aunque no lo hace sin comprobar antes su amor:“¿me quieres? me dijo, “te quiero”, le dije. Y cuando llegan los primeros días de abril, el invierno entiende que no puede dilatar por más tiempo su vida sin poner en peligro la vida de la primavera, y se despide de ella con pasión: /Me besó la boca con un beso inmenso, abril vino al mundo y yo quedé muerto./

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