domingo, 19 de agosto de 2007

las vacaciones y el estrés

Casi todos nosotros asociamos las vacaciones con el descanso y el relax, pero a veces suele ocurrir todo lo contrario y se convierten en una época de mucho estrés; las colas de tráfico, las reservas de hotel que resultaron equivocadas, el tiempo que no acompaña y los niños todo el día con chillidos de !papá o mamá!, son cosas que acaban minándote poco a poco y haciendo que te sientas mal. Sin embargo, este estrés que vivimos durante el periodo vacacional, y que tanto nos afecta, pudiera ser que no surga por contrariedades tan espontáneas e insignificantes como el grito de un niño o una cola a la que hay que esperar, sino que sea un estrés que tenemos larvado y arrastramos desde hace tiempo y que ahora le da por salir. Existen dos tipos de veraneantes: aquellos que se toman unos días para disfrutar y aquellos otros que se los toman para relajarse de sus problemas. Los primeros afrontan las adversidades que les vienen como anécdotas positivas o negativas, sin más, mientras que los segundos, se muestran siempre irritables y explotarán casi por cualquier nimiedad. Tenemos la mala costumbre, creo, de tratar nuestros estados de ansiedad sobre toallas de playa, en barbacoas, o desplazándonos a otros sitios y no de la manera correcta que debería ser tratada, que es yendo a la consulta psicológica de un buen profesional.

1 comentario:

Aurora Bosch dijo...

Me apunto a lo del profesional. Un besote

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