sábado, 1 de septiembre de 2007

Enamorado de ti, y de tus parecidos

Me he dado cuenta de que hay personas que toda su vida se la pasan eligiendo novios o novias que se parecen muchísimo físicamente entre ellos. Algunos incluso se parecen tanto, que da la impresión de que nacieron todos en el mismo parto. Hay chicas, por ejemplo, que le gustan los chicos con cara angular, morenos e inteligentes y desde que tienen los dieciocho hasta más allá de los cuarenta años los eligen a todos iguales, como si fueran cromos repetidos. «Hola Felipe, hola Elena.», saludas a la pareja cuando te los encuentras. «No, este no es Felipe -te dice ella-, este es Aitor.» «¿Pero este no es tu novio el que vino a arreglarme el ordenador cuando se me rompió?» «No, ése era Mario», te responde y termina matándote. Y te preguntas para qué narices entonces sirven esas miradas insinuantes que los fines de semana echas, si total, no tienes la cara angular o no eres rubio o moreno, como sea que las guste a ellas. A nosotros también nos pasa esto, lógico, pero bastante menos. Por lo tanto, si conoces alguna chica o chico que te quieres ligar y que no te hace ni caso, es posible que no sea porque no le resultes atractivo, sino porque simplemente no te pareces en nada a su "ex". Con el que curiosamente rompió porque ya no le gustaba. ¡Qué cosas!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Así es la realidad. No lo podías haber escrito mejor.

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