sábado, 8 de septiembre de 2007

Lo importante es aparentar

Recientemente, una conocida mía se acaba de comprar una casa y me dice que lo primero que ha hecho ha sido poner las cortinas a todas sus ventanas. Pero me dice con cierta picaresca que no lo ha hecho para intentar preservar su intimidad evitando así que sus vecinos la miren a través ellas, sino porque no tiene un puto duro y cree que tardará meses en amueblar y en poner bonita la casa. Siempre anda la mujer al pille preguntando a sus conocidos a ver a quién le sobra esto o lo otro: un sofá viejo, una nevera, una tele o cualquier cosa que tengan en desuso y que ya no quieran. Y cuando le dan algo, escoge las horas de la noche para meterlas a escondidas en casa como si fueran cosas robadas en una tienda, «porque paso de que estos de arriba, de al lado y de en frente –dice refiriéndose a sus vecinos-, sepan que ando pillada de pelas y me vean que cojo cosas de segunda mano.» Y sabiendo como es, que la gusta presumir cuando va por la calle vistiendo con los últimos modelitos que hay en el mercado fingiendo ser una mujer pudiente, me pregunto cuántos más como ella, con cochazos que apenas pueden pagarse y que sólo sirven para ostentar, se encuentran en la misma situación de aparentar.

1 comentario:

Joanna dijo...

Nunca lo entendere, esa actitud, yo tambien voy pidiendo cosas para mi casa de Teruel y si son viejas mejor, ya las restaurare, pero abiertamente, y cunado llego las descargo con toda tranquilidad, y amigo mio te digo que las puedo comprar nuevas pidiendo un credito claro, pero para que, si quiero que conserve el aire rustico.

Joanna

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