jueves, 18 de octubre de 2007

Con sabor a libros

De la misma manera curiosa en que una persona cualquiera vincula el olor de un perfume con alguien conocido que sabe que la usa, los lectores acérrimos siempre vinculamos los acontecimientos que nos han ido sucediendo a lo largo de la vida con los libros que durante esas fechas señaladas hemos ido leyendo. Recuerdo, por ejemplo, al valiente Marco Antonio y a la bella Cleopatra tenerlos muy presentes dentro de mi cabeza cuando fui a la boda de mi hermana, pues en ese momento estaba leyendo “No digas que fue un sueño”, de Terenci Moix, y el libro de ellos trataba. Con sabor a libros tengo en la retina también el último verano que pasé en La Rioja, preciosa tierra en la cual, mientras saboreaba sus caldos, me leí “La tabla de Flandes”, de Perez-Reverte. A veces me confieso un tanto paranoico: con tanto personaje en la cabeza cuesta discernir entre lo real y lo irreal. Pero esto tan sólo me sucede durante escasos segundos después de haber leído, luego acabo riéndome. Mi original agenda me dice que cuado me leí “Madera de Boj”, de Cela, fue el bautizo de mi sobrino, y cuando leí “El manuscrito Carmesí”, de Antonio Gala, hice la compra de mi casa. Etc. Recomiendo al lector este tipo de agenda literaria, por ser sin duda tan didáctica como original y acertada.

1 comentario:

Aurora dijo...

Un aplauso Joh, siempre me sorprendes, eres genial.Besicos

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