miércoles, 17 de octubre de 2007

Despedidas Vacuas

No acabo de entender ese tipo de despedidas que hacen a bombo y platillo algunos toreros famosos como Ortega Cano, o la de ahora de Jesulín de Ubrique, en las que nos dicen a todos “adiós, adiós, que me voy.”, pero luego al de pocos meses, con la coleta aún cortada y sin crecer, de nuevo vuelven a torear como si nunca se hubieran ido. Empieza a ser un cliché entre famosos y famosillos actuar así. Tener que vivir sin aplausos ni vítores ni gritos de “¡viva la madre que te parió!” debe de resultarles mucho más difícil de lo que parece. Pero tampoco es mucho pedirles que cuando se despidan de sus incondicionales, lo hagan diciendo que lo que realmente quieren es tomarse uno o dos años sabáticos (si es que es así), tal y como lo hizo el año pasado el presentador Javier Sardá, y no esta despedida en forma de burla, me voy, pero no me voy, a la que ya nos tienen acostumbrados. A lo mejor estoy equivocado y no vuelven porque ellos quieren, sino porque el tren de vida tan disparatado que llevan les comen los euros y les obliga a volver. Pero sea lo que sea, la fama no da derechos de engaño y decir “adiós” nunca fue igual que decir “hasta luego.” A sí que ¡un poquito de por favor, señores!

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