martes, 23 de octubre de 2007

El literato anónimo

En estos tiempos modernos en que vivimos, no tendría cabida ni sentido alguno encontrarse de nuevo con aquella figura entrañable que existía hace algunos siglos dentro de la literatura y que era la del literato anónimo: un escritor, reivindicativo, que enviaba a las imprentas las quejas que tenía el populacho en formato de versos, cantares o novelas esperando luego que fueran publicadas. Estos autores firmaban siempre con pseudónimos, o no firmaban, para que sus identidades nunca fuesen reveladas. La desigualdad social entre ricos y pobres era un tema recurrente entre muchos de estos escritores apócrifos, y legados literarios como son los libros de “Robin Hood” o “El flautista de Hamelin” así lo demostraban. La omnipotencia que el clero tenía por aquel entonces, también se dejó notar en libros como el “El lazarillo de Tormes”. Pero no todos estos autores escribían por sentirse víctimas de un yugo social, sino que también había entre ellos infinidad de mujeres que escribían bajo el velo del anonimato porque tenían prohibida la imprenta. Todas aquellas innumerables obras que nos dejaron y que ahora las leemos como si fueran textos de aventuras para niños, sirvieron de rebelión para la gente llana y, con el tiempo, aquella lucha dio como resultado la igualdad y los derechos que tenemos ahora.

1 comentario:

Aurora dijo...

Bien jon! un abrazo

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