viernes, 7 de diciembre de 2007

Observar a una tele apagada

Es mala señal, la peor, quizá, ver a alguien con la vista clavada durante largo tiempo en una tele apagada. Los demonios rondan por su cabeza en ese preciso momento y vete tú a saber el problema que le está jodiendo cómo acabará. Erre que erre, ¿me despedirán o no?, erre que erre, ¿me separaré o no?, erre que erre, ¿sanaré o no? Y todo el rato igual. He visto a mucha gente mirar durante horas una tele apagada, en geriátricos y hospitales sobre todo, donde la Parca apunta con su guadaña a quien se quiere llevar, velis nolis, quieras o no quieras, porque sí, porque lo desea élla y ya está. Observar tan fijamente a una tele apagada significa vivir en un estado de confusión y de miedo a partes iguales, en el que no tienes el apoyo de nadie o bien no te dejas apoyar. O bien, como suele ser lo más normal, importa una mierda el que lo hagan pues, lo que vaya a suceder, sucederá. Mal asunto se te presenta si pensando en tus problemas de repente te das cuenta de que llevas más de media hora frente a una tele apagada. Mal asunto.

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