jueves, 1 de mayo de 2008

Aceite contaminado

Afortunadamente, ya me puedo comer las croquetas que freí hace unos días con aceite de girasol y que guardé en la nevera dentro de un 'tuperware' porque me daba miedo comerlas. Aunque la literatura médica explica claramente que la ingesta, aunque sea mínima, de hidrocarburos alifáticos produce daños en el hígado, riñón y el sistema nervioso, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, tiene claro que la botella de girasol que yo usé para freír mis croquetas no está contaminada. Y yo me pregunto, ¿cómo lo sabe? ¿Acaso le ha preguntado a Rosita -mi tendera del barrio- si el aceite que le compré venía de Ucrania o no?
Yo he mirado en la botella y todo lo que aparece en el etiquetado viene escrito en más idiomas de los que sabe hablar un poseído por el demonio. O sea que no lo sé. Pero bueno, a pesar de mis dudas, he decidido hacerle caso por dos motivos. Primero, porque no me gusta tirar comida cuando hay tanta gente por ahí pasándolo mal y, segundo y ¿más importante!, porque la huelga de Osakidetza ya ha finalizado y los servicios de Urgencias vuelven a funcionar estupendamente.
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