viernes, 4 de julio de 2008

La fiscalía contra Google

Queremos ver sangre en los telediarios y leer chascarrillos en la prensa, ver cuerpos desmembrados por el alcance de un misil Tomahawk y enterarnos de todo lo que hacen los famosos y famosillos en sus días de fiesta, quieran ellos o no. Y a esto le llamamos libertad de expresión y lo amparamos con el art. 20 de la Constitución. Son muchos los medios que exprimen al máximo el morbo y la curiosidad que suscitan ciertas noticias. No les basta con decir esto pasó aquí o allá, no, ellos buscan la visceralidad del suceso para intentar provocar la curiosidad o el vómito del espectador o el lector, lo que sea que haga subir más el Share o la tirada de sus ejemplares. El último medio de ‘comunicación’ que se ha sumado a esta moda de falta de ética profesional, es el Portal de videos YouTube. En él, lo mismo puedes verle las braguitas a una quinceañera que se encontraba en clase y que con un teléfono móvil le gravaron bajo sus faldas sin que se diera cuenta, que a un neonazi pidiéndote que le pises la cabeza a los negros y a los judíos porque, dice, son escoria. En especial, el video en el que se ha querido fijar la Fiscalía de Menores de Granada es uno en el que aparecen varios adolescentes propinándole una generosa paliza a otro chaval. La fiscalía le reclama a Google -que es el propietario de YouTube- 1.300 euros por haber permitido que se cuelgue este video en ese ‘far west’ comunicativo que ha creado, donde se practica la apología de casi todo lo que no es bueno. Google, seguramente, pondrá ahora a su mejor abogado a trabajar para intentar ganar este caso. Pero lo gane o lo pierda, lo que seguro que jamás perderá, es el premio Príncipe de Asturias de Comunicación que le acaban de otorgar. Que ¡ay que ver con qué poco criterio se lo dieron!
(pag.10)
http://www.adn.es/pdf/ADN-2008-07-04-BIL.pdf

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