Me duele cuando veo dolor y eso es bueno, supongo. Yo que me creía de vuelta en esto de la empatía y va y me sorprendo a mi mismo poniendo una expresión luctuosa cuando observo por televisión a los damnificados del seísmo ocurrido en Lorca. Lo cierto es que las imágenes son dantescas: un adolescente inerte bajo una manta ignífuga, dos embarazadas que fueron llevadas al tanatorio con igual ‘suerte’, un sexagenario con la casa rota en dos y diciendo «y ahora adónde voy yo con mi edad», etc. Lo ocurrido no es ni de lejos lo peor que podemos soportar, pero sí es de estas cosas que hacen que te des cuenta de lo vulnerables que somos cuando nos acechan los infortunios. Decía Fenelón: «La muerte sólo es triste para los que nunca han pensado en ella». Aunque me da la impresión de que ninguno de los nueve que han fallecido en esta tragedia lo hicieron con anterioridad, algo que hace aumentar el drama de esta desdicha. Y, también, lo ocurrido, lleva a reflexionar sobre las cosas en las que debemos de priorizar, ya que todo lo que nos rodea parece ser quebradizo, inseguro, susceptible de irse en un ¡ay!, incluso la propia vida.
viernes, 13 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
Otra víctima más
Todo en la vida parece tener fecha de caducidad menos la violencia de género, que se ha convertido en el gesto cruel visceral preferido de aquellos individuos de mente obtusa a los que les obnubila la celotipia. El disgusto, esta vez, nos lo hemos llevado en la ciudad de Gerona. El titular del disgusto: «Una mujer de 65 años ha sido asesinada en su casa a tiros por su ex marido». Otra víctima más, lo que hace un total de veinte en lo que llevamos de año. Lo que más miedo me da al oír este tipo de noticias es que ha llegado un momento en el que ya tan sólo pasan de puntillas por los medios de comunicación. Nos hemos insensibilizado a ellas y las hemos restado tiempo de dedicación e importancia. El problema está claro que no es de fácil solución. ‘La ley orgánica contra la violencia de género’ no parece ser efectiva. O, por lo menos, no todo lo que quisiéramos que lo fuera. Por sus fallas o grietas se escapan vidas humanas y algo se debe hacer. Pero mientras llega ese ‘algo’, no podemos permanecer ausentes o silentes, hay que estar ojo avizor, ya que éste parece ser el único paliativo efectivo con el que se obtienen buenos resultados.
viernes, 6 de mayo de 2011
A vueltas con los apellidos
El asunto sobre la prelación de los apellidos tiene guasa y media. El Gobierno ha decidido que sean los encargados de los registros civiles quienes actúen como juez y parte a la hora de elegir en qué orden van a estar inscritos los apellidos de los niños recién nacidos, siempre y cuando sus progenitores no se hayan puesto de acuerdo en ello. El sistema alfabético, que querían utilizar algunos, ha sido descartado porque con el tiempo pasarían al olvido -por desuso- los apellidos que comienzan por las últimas letras del abecedario (por ejemplo Torres, Vázquez o Zamorano). Y elegir primero el de la madre, como querían otros, sonaba a razonamiento feminista difícil de refutar. Así que, visto lo visto, la decisión salomónica que ha adoptado el Gobierno ha sido la de pedir a los registradores que lancen una moneda al aire y, después, que elijan lo que les venga en gana. Menos mal que a estos funcionarios no les han dado también la potestad de partir al niño en dos, porque si no, más de uno saldría del registro con su hijo cercenado.
http://www.elcorreo.com/vizcaya/prensa/20110506/opinion/vueltas-apellidos-20110506.html
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