lunes, 13 de abril de 2015

El rescate fue «una chapuza»

«Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos.», decía San Agustín. Pero, claro, este consejo de poco o nada le sirve a quien peca de soberbia. -En este caso me refiero a Marruecos-. Han pasado varios días desde Juan Bolivar, el único espeleólogo superviviente de la tragedia ocurrida en las montañas del Atlas, diera su versión y todavía me siento conmocionado. Además de colérico, indignado y cuantos sinónimos se puedan añadir, pues lo ocurrido no tiene nombre. Es obvio que este hecho conlleva responsabilidades penales. Pero ¿a quién atribuírselas? ¿A España a Marruecos o a ambos? Es bien sabido que el ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, se encuentra todavía muy molesto por la visita que Zapatero hizo al Sahara por invitación expresa de Marruecos. E igual de sabido es que, éstos, le invitaron para fastidiar a España. En petit comité se sabe que la relación entre ambos países  no anda demasiado sobrada. Cualquier desaire entre ellos haría sonar las alarmas. Y en esta situación de falsa amistad se encontraron los pobres espeleólogos cuando les pidieron ayuda. Las dos muertes ocurridas son, en definitiva, el resultado de una enemistad soterrada que mantienen dos países vecinos y que prefieren anteponer su orgullo a salvar vidas humanas. 
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1 comentario:

Ramiro dijo...

Es triste que por culpa de su relación ocurran estas cosas , pero parece que no quieren mejorar su relación.

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